Se puede decir que el estudio del comercio y las finanzas internacionales es donde empezó la disciplina de la economía tal y como la conocemos hoy en día. Los historiadores del pensamiento económico suelen describir el ensayo «Sobre la balanza comercial» del filósofo escocés David Hume como la primera exposición real de un modelo económico. Hume publicó su ensayo en 1758, casi 20 años antes de que su amigo Adam Smith publicara «La riqueza de las naciones».

Sin embargo, el estudio de la economía internacional no ha sido nunca tan importante como lo es en la actualidad. A principios del siglo XXI los países están mucho más estrechamente relacionados mediante el comercio de bienes y servicios, mediante los flujos de dinero, y mediante las inversiones en las economías de cada uno de lo que lo estuvieron nunca. Y la economía global creada por estas relaciones es un lugar turbulento: tanto los políticos como los líderes empresariales de todos los países deben tener en cuenta ahora las fortunas de lo que a veces son economías de rápidos cambios que están en la otra punta del mundo.

Un vistazo a las estadísticas básicas de comercio nos ofrece una idea de la importancia sin precedentes de las relaciones económicas internacionales. Al observar las exportaciones e importaciones como porcentaje del producto interior bruto de Estados Unidos de los últimos 50 años, la característica más destacable es la tendencia positiva a largo plazo de ambas variables: el comercio internacional se ha triplicado en importancia respecto al conjunto de la economía.

Si las relaciones internacionales han pasado a ser esenciales para Estados Unidos, son aún más cruciales para otros países. Buscando el porcentaje de las importaciones y exportaciones sobre el PIB de una serie de países. Estados Unidos, debido a su tamaño y diversidad de recursos, depende menos del comercio internacional de lo que dependen casi todos los demás países. Esto implica que para el resto del mundo la economía internacional es incluso más importante que para Estados Unidos.

¿De qué trata la economía internacional?

Las tiendas de comida para gourmets de Florida venden café tanto de México como de Hawái; la secuencia de acontecimientos que han llevado el café hasta la tienda no es muy distinta y el café importado ¡ha recorrido una distancia mucho menor! Sin embargo, la economía internacional implica nuevas y distintas preocupaciones, porque el comercio internacional y la inversión se llevan a cabo entre naciones independientes. Estados Unidos y México son Estados soberanos, mientras que Florida y Hawái no lo son. Los envíos de café de México a Florida podrían cesar si el gobierno estadounidense impusiera una cuota que limitara las importaciones; el café mexicano podría abaratarse repentinamente para los compradores estadounidenses si el peso perdiera valor ante el dólar. Ninguno de estos acontecimientos puede ocurrir dentro de Estados Unidos, donde la Constitución prohíbe restringir el comercio entre estados y todos los estados utilizan la misma moneda.

La materia objeto de estudio de la economía internacional consiste en aquellos temas que se plantean debido a los problemas específicos de la interacción económica entre países soberanos. Hay siete temas recurrentes en el estudio de la economía internacional: las ganancias del comercio, los patrones del comercio, el proteccionismo, la balanza de pagos, la determinación del tipo de cambio, la coordinación internacional de las políticas y el mercado internacional de capitales.

Las ganancias del comercio.

Todo el mundo sabe que cierto comercio internacional es beneficioso: nadie se atrevería a sugerir que Noruega debería producir sus propias naranjas. Sin embargo, muchas personas son escépticas sobre los beneficios que se pueden lograr intercambiando productos que un país puede producir por sí mismo.

Probablemente la reflexión más importante de toda la economía internacional resida en la idea de que existen ganancias del comercio, es decir, que cuando los países se venden mutuamente bienes y servicios, se produce, casi siempre, un beneficio mutuo. El conjunto de circunstancias bajo las cuales el comercio internacional es beneficioso es mucho más amplio de lo que la mayoría de las personas supone. Un error conceptual común es que el comercio es perjudicial si hay grandes diferencias entre países en cuanto a la productividad o los salarios. Por una parte, los hombres de negocio de los países menos avanzados desde el punto de vista tecnológico, como la India, suelen mostrarse preocupados por la posibilidad de que la apertura de sus economías al comercio internacional provocará un desastre porque sus industrias no serán capaces de competir. Por otra parte, la gente de las naciones avanzadas tecnológicamente, donde los trabaja- dores ganan unos salarios elevados, suele temer que el comercio con países menos avanzados y con salarios inferiores reducirá su nivel de vida: un candidato a la presidencia de Estados Unidos alertó en una ocasión contra un «enorme efecto absorción» si Estados Unidos alcanzaba un acuerdo de libre comercio con México.

Sin embargo, el primer modelo sobre las causas del comercio demuestra que dos países pueden comerciar con ventajas mutuas, incluso cuando uno de ellos es más eficiente que el otro en la producción de todos los bienes, y el menos eficiente sólo puede competir pagando salarios inferiores. También veremos que el comercio aporta beneficios al permitir a los países exportar bienes cuya producción se realiza con una relativa intensidad de recursos que son abundantes en el país, mientras que importa aquellos bienes cuya producción requiere una intensidad en la utilización de los recursos que son relativamente escasos en el país. El comercio internacional también permite la especialización en la producción de gamas de productos más reducidas, permitiendo a los países obtener mayor eficiencia con la producción a gran escala.

Tampoco quedan limitados los beneficios del comercio a los bienes tangibles: las migraciones y el endeudamiento internacionales son también formas de comercio que resultan mutuamente beneficiosas: el primero al intercambiar trabajo por bienes y servicios; el segundo a través del intercambio de bienes presentes por promesas sobre bienes futuros. Finalmente, los intercambios internacionales de activos con riesgo, como las acciones y los bonos, pueden también beneficiar a todos los países, al permitir que cada uno de ellos diversifique su riqueza y reduzca la volatilidad de su renta. Estas formas invisibles de comercio producen ganancias tan reales como las del comercio que coloca fruta fresca de América Latina en los mercados de Toronto en el mes de febrero.

Economía internacional: comercio y finanzas

Podemos dividir la teoría de la economía internacional en dos grandes campos: el estudio del comercio internacional y el estudio de las finanzas internacionales. El análisis del comercio internacional pone el acento en las transacciones reales de la economía internacional, es decir, en aquellas transacciones que implican un movimiento físico de bienes o un compromiso tangible de recursos económicos. El análisis financiero internacional pone el acento en el lado monetario de la economía internacional, esto es, en las transacciones financieras como las compras por parte de los extranjeros de dólares estadounidenses. Un ejemplo de un tema de comercio internacional es el conflicto entre Estados Unidos y Europa relativo a las subvenciones europeas a las exportaciones de productos agrícolas; un ejemplo de un tema financiero internacional es la controversia acerca de si el valor del tipo de cambio del dólar debe flotar libremente o debe ser estabilizado por una actuación gubernamental.

En el mundo real no hay una clara línea divisoria entre los temas comerciales y los financieros. La mayoría de los intercambios comerciales internacionales implica transacciones financieras, mientras que muchos acontecimientos monetarios tienen consecuencias importantes para el comercio. No obstante, la distinción entre comercio y finanzas internacionales es útil.

Fuente:
Krugman. Economía Internacional.

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